¿Quién robó las tartas? – (‘Descifrando’ Alicia -Serie #11)

La última parada en el País de las maravillas de nuestra ‘Alicia’ nos lleva al Tribunal, dentro del Reino de Corazones presidido por, obviamente, la Reina y el Rey de Corazones.

Esta escena hace referencia a multitud de escenas similares, de Tribunales, en la mitología griega clásica, egipcia y otras muchas mitologías antiguas.

En la mitología antigua griega varias de las historias se presentan como una visita al inframundo donde culmina el personaje en cuestión ante el trono de Hades como rey y jurado de los Muertos suplicando el regreso de un alma perdida. Pero si hay algo “curioso” en este capítulo y en lo que merece la pena pararse, es en la relación innegable que existiría entre el juicio (injusto cuanto menos) al que se ve sometida la pobre Alicia y el que el mismo Carroll tuvo que sufrir en su vida real.

Es un tema cuanto menos, escabroso.

Ya ha pasado un año desde aquel viaje en barca que sería el comienzo de lo que luego se convertiría en la publicación del libro Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. En este día, Lewis Carroll junto a otros diez más, incluyendo la Señora Liddell (la madre de Alice Liddell, la Alicia verdadera) y sus hijas, se embarcan en otro viaje en bote, esta vez hacia Nuneham, un pequeño pueblo cercano a Oxford. Los adultos al finalizar el día deciden regresar a casa por su cuenta. Mientras que Carroll por su cuenta se presta a regresar a las niñas en un viaje en tren y carruaje, hacia casa. Carroll marcó este evento en su diario como uno de los días más felices en la vida del escritor.

Por desgracia, quizás fuera también su último.

Unos días más tarde, Carroll comienza a escribir lo siguiente en su Diario: “He escrito a la señora Liddell para que me hiciera llegar a las niñas para que fueran fotografiadas“. Recordemos que Carroll era, además de escritor, otras muchas cosas y, la Fotografía se encontraba entre sus artes.

Pero las niñas nunca les fueron enviadas a Carroll. En su lugar, Carroll fue convocado a asistir de manera urgente ante el padre de nuestra niña, Alice Liddell.

Los siguientes días, las entradas que debían estar registradas en el diario del escritor fueron arrancadas y, por tanto, perdidas.

Hasta varios días más tarde, donde se aprecia un nuevo registro en su diario que simplemente dice así: “Los Liddells han abandonado Oxford para su casa de verano en Gales“.

No hubo notas de despedida para el escritor y amigo de la familia. Ni volverían a suceder más ocasiones de encuentro entre Carroll y la familia Liddell.

No se registra notación alguna más en su diario sobre la familia. Tan solo un día, el 5 de diciembre, hay una nota en la que Carroll expresa en su diario tal que así: “Hoy he visto a la familia Liddell a la distancia; no les he saludado ni tampoco les he hecho saber que yo estaba allí.”

El libro Alice’s adventures under-ground (que es el título del manuscrito original que Carroll escribió y que más tarde daría nacimiento a Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas que conocemos) ya ha sido terminado. Y la publicación de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, ilustrado por John Tenniel ya es un hecho.

Carroll se sabe que envió el manuscrito Alice’s adventures under-ground al Sr. Liddell como regalo. Y dos años más tarde, la primera edición de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. Nunca recibió nota de agradecimiento por parte ni del padre ni de la familia Liddell.

La relación con la familia estaba totalmente rota. Carroll había sido exiliado de la familia.

Lo único que se sabe con certeza es que aquel día en que se manda al escritor presentarse ante el Sr. Liddell, algo ocurre (o algo se dice) que derivaría en la prohibición por parte del Sr. Liddell de que el escritor volviera a tener ningún tipo de contacto con Alice o alguna de las hermanas.

Carroll así aceptaría esta decisión. Y ese fue el final de la relación entre el escritor y la niña.

Obviamente, algo grave se cree debió pasar aquel día para que Carroll arrancara varias páginas de su diario. Y no son pocas las especulaciones que han habido acerca del tema. Entre las que más peso tienen podría ser que o bien algo ocurrió en la vuelta en tren aquel día entre Carroll y las niñas, o que el día en que se convoca al escritor, este le pidiera la mano de la pequeña Alice a su padre, para casarse con ella.

Pero, hay que dejar bien claro una cosa: todo esto no son más que especulaciones. Y no podemos saber qué es lo que pasó en realidad.

Las hermanas Liddell

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